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Se puede decir que, los Avro Lincoln, fueron considerados, según pasaban los años y la realidad mundial, primero como el “puño armado” de la Nación y, paralelamente, una herramienta de peso en la integración del país, sumado a la importante labor científica y de apoyo que desarrolló la Fuerza Aérea de Tareas Antárticas en las gélidas latitudes australes. Como toda poderosa herramienta bélica fueron también bienes preciados durante los levantamientos y revoluciones golpistas que se sucedieron desde el inicio de la década del ´50, pero como contrapartida se convirtieron en estrellas de los desfiles, esperados por la civilidad que disfrutaba de su lento y estruendoso paso. Pero lo más importante es que integraron la última gran incorporación masiva, cualitativa y cuantitativa, de material; aéreo, hecho que no ha vuelto a repetirse en tal magnitud.
Los Avro Lancaster, a su vez, sirvieron como aviones de adaptación a los más modernos Lincoln y como aeronaves de reserva. No tuvieron otra misión específica y fueron utilizados como plataformas volantes en pruebas con proyectiles teledirigidos, como bombarderos en contadas operaciones, para uso fotográfico y como aviones de apoyo logístico y de transporte. El flujo logístico asignado principalmente a los Lincoln, conspiró involuntariamente y, con los años, su vida operativa fue afectada por la falta de repuestos.
Por último, los Lancastrian, aviones que nacieron como una necesidad específica de transporte veloz, fueron incorporados primero por la Flota Aérea Mercante Argentina, -FAMA principalmente como aviones taller y que luego fueron asimilados por la Fuerza Aérea Argentina, en donde las fórmulas comerciales no tenían importancia. A disposición del Ministro de Aeronáutica como transporte VVIP primero, y luego volando para servicios de enlace nacional e internacional, encontraron finalmente su espacio.
Todos los inconvenientes que la operación y el mantenimiento de estos grandes cuatrimotores presentaron al principio, no fueron un verdadero escollo gracias a la voluntad, el conocimiento y el trabajo de todo el personal involucrado, desde la jefatura de la Fuerza Aérea hasta los técnicos y mecánicos en las bases y talleres. A pesar de las dificultades, la familia de aviones Avro cumplió holgadamente con las expectativas y el saldo de sus veinte años de historia en la Fuerza Aérea fue significativo.
La salida del servicio de los bombarderos pesados significó perder la capacidad estratégica de ataque que por única vez tuvo la Argentina. Con la salida de estos aviones, la V Brigada Aérea quedó como hogar de los caza bombarderos Douglas A-4B Skyhawk, comenzaba así una nueva era para la aviación militar, que había comenzado tímidamente en los años ´60s con los NA F-86 Sabre.
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